Cuando me hacen esta pregunta mi cabeza viaja al pasado y recuerdo a mi yo de infantil y primaria, ya que siempre que me preguntaban; ¿Qué quieres ser de mayor?, Yo ilusionada y orgullosa respondía "Maestra".
En mi opinión, esta carrera es de vocación y todos los que la estudien deberían sentir el/la Maestro/a que llevan dentro.
Siempre me gusto este grado porque ves como tus alumnos/as crecen a tu lado, y tu creces con ellos. Ves como ellos te consideran como un superhéroe, y es uno de los trabajos más gratificantes ya que los niños son muy agradecidos.
Además, yo he sido alumna, y he visto formas de dar clases que para mi opinión, no han sido las más adecuadas, por lo tanto, al estudiar Magisterio puedes cambiar y contribuir en la mejora de la educación y la enseñanza de los niños.
Me parece un trabajo con una gran responsabilidad ya que a la vez que impartes clase y los ves crecer estas formando a generaciones futuras, y a pesar de ello, nunca he perdido la ilusión por luchar y conseguir tener esta responsabilidad algún día.
Por otro lado, llevamos toda la vida rodeados de profesores, y en todo este camino hemos tenido profesores buenos que te marcan y te ilusionan y otros no tan buenos que te crean la esperanza de poder cambiar aquello que no consideras correcto y a la vez mejorarlo.
La ventaja de esta profesión, es que antes de ser Maestro, se ha sido alumno, por lo tanto puedes conocer aspectos del camino que realizaran tus alumnos de primera mano.
Debemos ser conscientes de que lo que hacemos deja marca y que lo que decimos les influye para un futuro.
Por lo que ser maestra es mucho más de explicar lo que viene en los libros, es saber guiar, moldear, escuchar, dialogar, educar, enseñar, aplaudir y compartir sus logros.
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